venerdì 1 maggio 2015

El cinismo más grande de la humanidad

Mientras más creces, cada vez, más veloces son tus días y se van, como todo, se van, pero no regresan. De pronto, lo que creíste haber vivido hace solo unos meses está realmente tan lejano por allá, años atrás y comienzas a preguntarte, por qué no tienes recuerdos más vecinos, y comienzas a preguntarte, sin en verdad lo que estás haciendo sea vivir. Las cosas dejan de saberte a lo mismo: la ilusión es más razonable, las deducciones son el pan de cada día y todo, todo es tan rutinario aunque no lo aparente, aunque día a día trates de comportarte distinto, aunque tus metas cambien a cada paso, todo se ha convertido en una monotonía absurda y gris. ¿Qué hacemos para escapar?, nada, intentamos ser felices por hipocresía, de una manera u otra, nos creemos la banalidad del "ser positivo" y engañamos a nuestros corazones, haciéndonos creer que esta mierda de existencia no se corrompe, haciéndonos creer que todavía los eventos valen lo mismo que hace unos años, y que ilusos somos, engañando a nuestra conciencia y sonriendo con reproches. Pero esta mentira no es tan fuerte, los resultados son tangibles, se ven en todos lados, nos aburrimos de todo tanto que comenzamos a envilecer nuestras mentes, por eso el estrés, la anciedad, la infidelidad, los suicidios, la irracionalidad, por eso un semblante distinto a cada día, más sumiso, más triste, más común y más adolorido, por eso unos envejecen rápido, por eso otros no soportan la realidad botándose de lleno en la fantasía de la locura y por eso mismo, muchos se dedican a la Maldad como profesión irrevocable. Y en esta existencia, ¿quién somos nosotros para decidir lo que debe de sucedernos?, si estamos tan sujetos, tan esclavizados, tan amedrentados por un motor de cinismo que se llama Sistema y que nosotros mismos hemos creado por ociosidad y al cual estamos tan ligados, que preferimos sufrir la condena por la eternidad que acabar de una vez con todo esto. Ahora nos preguntamos de manera arrogante si sabemos el significado de Felicidad y la verdad es que la divinidad de esa palabra repercute en mundos ajenos a los nuestros, pues como el Amor, a ambas las creamos con el afán de ser algo Más desde el principio y no hemos conseguido más que ser Menos, y cada día nuestra involución absorve nuestras modalidades de almas, y cada día somos menos pasión y cada día somos más estupidez, y cada día erramos más en un abismo, continuando en la miseria más esta absurda manía de vivir, porque sin duda alguna, Vivir se ha convertido en la mentira más grande de la historia.


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