Amor adolescente
En Otoño compré el sombrero gigante a forma de campana, todo para que no nos diera la lluvia, mi amor. Tú te molestaste, porque te encanta hacer el amor iluminada por estrellas y que en las mañanas los rayos del sol te toquen la cara, pero ya sabes como odio mojarme, sobretodo cuando veo una película o leo un libro. La última vez que nos entró la lluvia fue catastrófico, no me podrás reprochar que haya tenido que gastar un pedazo de corazón, además, mientras te tenga aquí, no te preocupes, no moriré. Si vuelve a entrar la lluvia, lloraremos, y yo, romántico detestable, daría lo que sea para no verte llorar. Ahora tenemos un techo y su copa es de dimensiones envidiables, el tipo que me lo vendió es en verdad un experto, se dio cuenta de que tampoco teníamos almohadas de pluma, ¿En dónde se supone entonces, que usted y su esposa se aman?, me dijo. Esposa, ¿te das cuenta?, si supiese que solamente nos amamos más que a nadie en este mundo, pero es cierto lo de las almohadas, así que prometí darle la próxima vez medio corazón, no te preocupes, esto va por mi cuenta, es que me estoy comenzando a cansar de estas flores que ya están muy secas y me pintan de amarillo cuando me desnudo y a ti de rojo. Fui a la universidad amarillo y pensaron que estaba enfermo, sabrás, no todos acostumbran revolcarse en sus plantas, menos si están secas, y yo les dije que no, que no tengo almohadas donde hacer el amor ni un techo para poder ver las estrellas y ellos insinuaron que quizás yo no te amaba. No sé cuántos corazones más tengo que perder para demostrar que sí, sobretodo a ti que nunca te convences, ahora odias el sombrero y también odiarás las almohadas y pensarás como ellos, a pesar de mis versos, mis trazos y mis caricias. Ya no sé qué hacer, menos ahora que plantaste más flores y cortaste en retazos la corona, ¿Acaso no me amas?, a mí que soy capaz de regalarte todos los corazones del mundo. Entiendo que mientras los robaba para ti, me volvía cada vez más despreciable, pero ya vez que no importan unas cuantas vidas cuando de ti se trata. Ahora, nadie más me quiere porque no tienen corazón y al parecer, tampoco tú, porque soy capaz de todo por ti, ojalá no te enamores del vendedor.

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