domenica 17 novembre 2013

La Magia

Así pues, me amabas, aunque sabías que iba a soltar por ahí -inevitable en algun rincón del hogar, en ese nido de pétalos cuadrados- alguna de Saffo, y aunque no sepas quién es, te gustará. Y me hablarás de lo torpe que fuíste cuando el profesor te recalco en frente de toda la clase que la pronunciación de "qu'est ce que" es "Kesk" y no "keseke" como habias pensado durante meses (tú y tus neologismos italianizados). Y yo te diré que en la fonética y los acentos y ya sabes lo demás, o parece que lo supieses, porque no lo escuchas, te limitas a observar mi mirada y el movimiento de mis labios, como queriendo trascender y llegar hasta las cuerdas, contárles que, la e y la o, son también distintas en italiano, que no son castillescas como mi lengua, y asientes como testigo ausente, luego me besas y de qué forma, parece que mi manera peculiar de expresarme enciende tu sexo, resuelve cierto pacto del qué diremos y actúa como por instinto a una estimulación sonora y que bien lo hace, pero te detendré para que me hables del libro que te regale y dirás que Samsa es repugnante y yo te diré que su familia es aun peor y no sabrás qué decir, porque a tus ojos, la apariencia... 

Ya sabes que te resondraré con una lluvia de cosquillas y de besitos cerca del vientre, por eso aún no terminas de leerlo, por eso cuando te enseñé el alfabeto de Lynch solo querías saber que era grotesco y nada más, te traumatizaste de por vida y hasta ahora desistes en cualquier intento de ver algo que sea de él, esperando tus besitos tendida en la cama. Ese trauma despertó un par de noches después a una fiera indomable, una cara que no me habías enseñado de ti, como cuando luego de fullmetal jacket te decidías por un orden absoluto en la posición de las cosas, lograste que en la repisita enclenque quepan los hugo boss y las recetas médicas para el valium, ojalá hubieses también encontrado las de la marihuana. Me pedirás que te haga el amor y yo me preguntaré a dónde se fue todo tu pudor, ese que andaba por ahí con tus trece, esa vergüenza ajena de ver cualquier otra desnudez, y la duda, quedará sin respuesta, porque inmediatamente te diré que sí y te desvestiré sutilmente entre nubes de color rosado y esa canción de liberación que tanto te gusta, y esta vez no, no discutiré sobre la valía de la música electrónica como arte, porque esta es la escena importante y esa no se puede reemplazar, entonces, luces, cámara y accion.

Me encanta tocarte, repasarte una y otra vez como si te estuviese volviendo a crear, te dibujo y luego inevitablemente te pinto de deseo, te pinto de rojo y me pongo los cuernos, y tú me muestras los estoques que yo no quiero ver y me hundo, me hundo en tierras que creo conocer, me hundo en la ilusión del regocijo. Lo sé, siempre lo has hecho, comienzas a preguntarte si en todo ese acto divino, en algún momento, pensaré en ti, si de entre todas las novelitas, las pinturas surealistas, las películas modernas y la concepción del rock, te encuentras todavía ahí, te preguntas si hay todavía un espacio pequeño, un tanto diminuto, a través del amor, del coito, de la resurección, en dónde quizás, aparezca tu nombre (has dudado tanto), y a mí me gustaría tanto responderte que sí mientras me adentro en tu sexo y rozamos las lenguas, que no solo eso, que hay un mundo entero lleno de edificios con tu nombre, con tu forma de ser independiente y tu confusión artística pintarrajeada en las paredes, en ese mundo, en el que tú eres el centro y también los límites, te encuentro en mis sueños, cuando a veces no estás y cuando estás también, porque es casi indivisible conmigo, es un mundo tú, toda una forma distinta de ser, una religión que abarca a las demás, ¡qué Jesús ni que Maitreya!, tú creas y das, tu sedes por sobretodo y sedes a mí, al mundo yo. Pobre psicología, si te conociese, si hasta ahora creen conocer a alguien, pero ya sabrás, tú eres especial, eres mi loquita a domicilio, que Psicoanalisis del cazzo, ni que YO, que te estudio un millón de veces al día y nunca logró deducir qué dirás, aunque todo esto no te lo creas (dirás que siempre he sido así, que lo hago solamente por el bien de las palabras y de mi ego, nunca en realidad creíste que algo lo hacía por ti, ojalá alguna vez lo hubieses sabido), y bajas casi a mis rodillas con la lengua sedienta, porque también tú tienes el derecho, porque no te comiste los regaños de tu madre y la filosofía de Spinoza en vano, porque estás hinchada de Les fleurs de qué, "iu", amor, no "u", porque a pesar de saberte mi diosa, dudas aún de tu grandeza, y lo tomas con tanta inpanciencia que veo en ti la fiera que tomo de los cabellos y quiero volver a penetrar. 

Tú corriste hacia mí para endulzarte de pecado, muy aparte de tu interés intelectual, muy aparte de tu ignorancia que te gusta preservar (esa cabeza estancada de quién sabe qué shows), muy a pesar de mis críticas, porque en tu diccionario yo y amar es lo mismo, tú corriste a mí porque cuando nuestros cuerpos se juntan no se despegan, se llevan incluso mejor que nosotros, tú viniste para amar, para que luego de que lo hayas saboreado te ponga de espaldas y recomience mi proceso, esta vez con más vigor, y me pidas más y nazca tu lenguaje-intimidad, ese que me confiaste luego de un par de botellas de Mártin, y con ese lenguaje nazca la malicia que es tan deliciosa, me desgarres con los dientes los dedos y te pongas a gatear como una niña, todo tan perfecto, tan coordinado, cada vez con más locura y velocidad, y de esa misma forma, tan veloz y apurada, me has de dejar por la mañana, cuando vuelvas a los 4(20)(2) y la fuente ovejuna, y te preguntes el porqué un vez más, y a pesar de que tu cuerpo estará ahí, tu espíritu continuará acá, haciéndome el amor y yo, luego de pintarte y de exponerte en poesía lo que no te enseñaron los cinco años de liceo sobre il dolce stil nuovo, desgarraré tu piel, jugaré con las plumas que andan en tu dentro, saltaré en la cama para verte sonreir, esperaré a que termines de interpretar Les miserables, porque es la única parte del arte que te gusta (no sé si lo haces por actuar o por el maquillaje, pero te sale espléndido, sobretodo cuando haces de Beatrice), casi tan espontánea, que me enamoro todavía de ti, y te veré, a través del sol para terminar lo que hace algunos años comenzó, y nos iremos durante la noche -y no terminaremos jamás- muy cerquita a la luna, en dónde el mar canta y la arena es el mejor toilette.

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